Posicionamiento de Petro de cara al 2026

Posicionamiento de Petro de cara al 2026

Por: María Tatiana Mejía

La carrera por las elecciones presidenciales del 2026 ya empezó, el presidente Gustavo Petro ha destinado el mes de mayo para hacer una gira por diversas ciudades del país y sus barrios populares, lo que naturalmente tiene un trasfondo político, no olvidemos que Petro sacó más de 11 millones de votos y espera mantener su base electoral para las próximas elecciones, lo cual no descarta una reelección o una sucesión del poder dentro del mismo partido.

Con el argumento de darle continuidad al proyecto político del Pacto histórico y sus reformas de corte progresistas se han barajados varios nombres dentro de la izquierda colombiana, pero aún no se vislumbra con claridad cuál va a ser la apuesta petrista, lo que sí sabemos es que las condiciones se están gestando de cara a las elecciones presidenciales del 2026 y el actor con mayor incidencia en el triunfo o derrota de éstas es el mismo Petro.

Desde una perspectiva objetiva, habría que analizar los avances y resultados de la administración durante sus primeros dos años. Sus impulsores resaltaron los intentos de transformación en materias como la lucha contra la desigualdad, la reforma agraria, la protección del ambiente y la búsqueda de la paz total, pero Colombia no he presentado avances significativos en lo que va de mandato, unos de los principales retos de este gobierno, así como tampoco hemos avanzado en los indicadores de seguridad o aumentado la economía del país.

El argumento de que “no lo han dejado gobernar” se tornó simplista antes las necesidades materiales del país, los discursos divisorios y populistas solo alimentan la polarización y cimentan las bases para las próximas elecciones, lo cual abre el debate sobre si tenemos como presidente al “eterno candidato”, el cual se presenta como alternativa de cambio, pero no es propositivo a la hora de buscar soluciones,  las frecuentes confrontaciones del presidente con sus detractores en la red social X (anteriormente Twitter) han generado dudas sobre su compromiso con el cargo, al mantener estas disputas en horario laboral.

Lo que en campaña era un medio de comunicación idóneo, visto como un ejercicio de cercanía y transparencia con el pueblo, compartiendo anuncios y su postura política, se ha convertido en mensajes enviados de manera apresurada o con un lenguaje confrontacional ahondando en las divisiones existentes en la sociedad colombiana. Aun cuando sea una red social personal, la investidura presidencial exige mucha mesura y ponderación en la forma de expresarse, sumado a que las redes del presidente han sido un canal de comunicación oficial durante su mandado.

Adicionalmente, las redes sociales permiten una retroalimentación inmediata, pero muchas veces estos espacios se convierten en cámaras de eco o enfrentamientos sin argumentos sólidos. Un gobernante debe mantener coherencia y centrarse en los grandes objetivos de su programa. 

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